Jue, 14 de Diciembre de 2017 | 23:28 hs

Nombre y escudo

Hemos escuchado muchas veces que el nombre de la localidad proviene de la figura de Santo Tomás de Aquino o de otra más antigua.
Ahí pues nace el interrogante sobre el verdadero origen del nombre de Santo Tomé y la relación que existe con su pasado.
Efectivamente debemos remontarnos muchos años atrás y poder así observar que la denominación tiene mucho que ver con esta localidad. Estas dos palabras son indígenas y tienen una traducción tal: "Padre Tomás". Esto se relacionaba con una tradición muy antigua existente entre los aborígenes, que aludía a la presencia en tiempos inmemoriales en las tierras de América del Apóstol Santo Tomás, uno de los doce primeros seguidores del Señor. Según rezaba la misma, conservada en una amplia región de América, como Brasil, Río de la Plata y Perú, un hombre extraordinario había recorrido estas tierras y era él quien les predicara y les enseñara que había Dios, destacándose asimismo por su predicación y milagros. Testimonios que se ven recogidos en obras escritas por Padres Jesuitas al hablar de la religión de los guaraníes.
Precisamente anota Andrés Roverano -nuestro investigador histórico santotomesino a quien siempre citamos-, que similar tradición a la que la Compañía de Jesús encontrara al llegar al Paraguay, ya la habían encontrado los franciscanos al llegar al Estado de Santa Catalina de Brasil. Casos similares se pueden mencionar por ejemplo con el Pay Zandú (Padre Zandú) que luego diera origen a la denominación de la localidad uruguaya de Paysandú.
Volviendo a nuestro lugar, podemos apuntar pues que los Padres Jesuitas adquirieron la pequeña estancia a orillas del Salado en 1666 y la hicieran crecer con su laboriosa actividad durante casi cien años, favorecidos por el traslado de la Ciudad de Santa Fe a su actual emplazamiento; le brindaba principalmente el abastecimiento de carne.
Fueron entonces ellos quienes recogieron esta antigua Tradición a la que hacíamos referencia, denominando al paraje con el nombre de "Santo Tomé"; así se realizaba una adaptación familiar del nombre Tomás. Nombre que luego se perpetuará en los largos años que transcurrieron hasta ser aceptado expresa y oficialmente como denominación del lugar en la elaboración del decreto de reconocimiento como un Pueblo –1872.
Es decir que Pay Zumé hace referencia a los antiguos pobladores de estas tierras y pone de manifiesto la larga trayectoria del nombre que hoy la Ciudad ostenta con orgullo. Marca los orígenes de esta población a orillas del río Salado, nacida como al azar por la necesidad de tener un paso para llegar a la Ciudad Capital y por ello también escenario de importantes hechos de nuestra historia regional y nacional.
El nombre de Santo Tomé fue además tomado para designar, uno de los Fuertes del lugar; una de las muchas edificaciones precarias que se construyeron en el siglo XVIII para defensa de Santa Fe de los distintos ataques que recibía en la época. Allí cumplían esas tareas de defensa soldados mandados desde Buenos Aires o vecinos del lugar que con la precariedad del momento desempeñaban las funciones asignadas por el entonces Cabildo.
Luego el lugar será conocido popularmente como "El Paso" o "El Paso de Santo Tomé", haciendo referencia a una de las características primordiales del paraje: el hecho de ser acceso a Santa Fe, vadeando el río por los sitios más bajos o por otros medios en tiempos en que la altura de las aguas lo impedía.
En consecuencia y por lo que hemos señalado sintéticamente el nombre de Santo Tomé proviene de una denominación de este pequeño trozo de tierra santafesina realizada hace muchos siglos. "Pay Zumé" (Padre Tomás) es pues el relato inmemorial que es retomado por los religiosos radicados en esta zona quienes optaron por la designación de SANTO TOME para referirse al espacio que ocuparon en la boca del Salado grande. Luego se irá repitiendo en la boca de los pobladores del lugar esta forma de denominar el sitio y la población que nacerá despaciosamente junto a las aguas de nuestro río.
 

Nuestro escudo

Santo Tomé fue reconocida como una Ciudad a través de un Decreto Provincial firmado por el entonces Gobernador Dr. Carlos Sylvestre Begnis, un 12 de abril de 1962. Las razones que fundamentaban esta decisión pasaban por el crecimiento poblacional de la comunidad.
Por ello se requería contar con un escudo identificativo de la Ciudad; un símbolo que sintetizara su historia y sea un medio de identificación de la localidad. Obviamente que por ello el organismo de gobierno del lugar, el municipio, lo deberá emplear en todas sus manifestaciones.
Leemos pues en su descripción original:
"En campo de gules, una banda en ondas, de plata. Un escudete de oro cargado en cada partición: el primero, con un libro abierto de su color y el segundo, con un chañar de sinople, frutado de gules. Como timbre, una corona mural de oro..."
Nos encontramos con algunas palabras un poco raras, tal vez desconocidas y quizás las oimos por primera vez. Son precisamente las palabras propias de un lenguaje heráldico que hacen referencia a los elementos componentes de nuestro escudo de armas, el escudo representativo de la Ciudad. Este fue adoptado con signo distintivo desde el año 1968 a través de la ordenanza nº 121.
Este hecho se producía luego de haber analizado distintos proyectos presentados en un concurso organizado por el municipio. No era la primera vez que se intentaba contar con ese símbolo ciudadano; unos años antes ya se había producido un llamado similar sin respuestas positivas.
En esta oportunidad se aceptó y aprobó el trabajo presentado por un especialista de la Junta de Genealogía y Heráldica de la Ciudad de Buenos Aires, el Conde Raúl Viglierchio.
Pero vayamos a la interpretación de la descripción anterior y de la valoración de los distintos componentes de este signo:
-"En campo de gules, una banda en ondas, de plata": se manifiesta que sobre un fondo rojo se destaca una franja ondeada de color plata: esto hace referencia al río Salado; éste acompañó a Santo Tomé desde sus inicios allá lejos, cuando era un lugar de paso, una pequeña estanzuela, cuando recibía en aquellos tiempos lejanos su nombre; río que se constituye por tanto en el mudo testigo de los hechos del lugar.
- "Un escudete... - un pequeño escudo- con un libro abierto. Este elemento habla de quienes son intelectuales o estudiosos. En esta oportunidad hace referencia concretamente a Santo Tomás de Aquino, que fuera proclamado Patrono del lugar; una personalidad reconocida como filósofo y teólogo de la Iglesia.
- Otro escudito, con un chañar con frutos. Esto hace alusión al nombre que se le impusiera a uno de los fuertes instalados en esta zona para defender a Santa Fe; nombre que seguramente fue tomado de los pequeños bosquecillos existentes en esos viejos tiempos en este sitio.
- "la corona mural de cuatro almenas": se toma como distintivo de villas y ciudades. Además de ello hace referencia a que este lugar fue fortín y plaza militar, como se puede observar al hojear las páginas de nuestra historia lugareña. A aquel pequeño asentamiento le cupo la responsabilidad de guardar el ingreso a la Ciudad Capital de la Provincia. También muchas veces fue escenario de encuentros bélicos, a veces lamentablemente entre hermanos argentinos. Pero Santo Tomé también brindó un día su vieja Capilla de la Estanzuela para sellar ese Tratado de Paz entre porteños y la gente del Litoral, un día de abril de 1816. Un acontecimiento de contornos nacionales en aquella naciente patria...
Así hoy hemos vuelto la mirada a nuestras cosas, a nuestro pasado, a nuestra vida comunitaria... Algunos de estos hechos hoy se recuerdan en el escudo que nos identifica. Es ese gesto que nos identifica ante quien nos visita...

 

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